La inteligencia artificial y las tecnologías de vanguardia trabajan junto a las personas para mejorar los procesos.
Esto se lo debemos a la Industria 4.0, o la cuarta revolución industrial.
Durante este rápido crecimiento, nos ha permitido lograr una automatización significativa de los procesos, mejores condiciones laborales y una mayor productividad.
Un estudio de Boston Consulting Group revela que la Industria 4.0 se basa en gran medida en las denominadas tecnologías facilitadoras: algunas son conocimientos preexistentes, conceptos que en el pasado no habían logrado conectar la investigación con los sistemas de producción reales.
Sin embargo, hoy en día, gracias a la extraordinaria interconexión y colaboración entre sistemas, es posible hablar concretamente de personalización masiva, con una fuerte repercusión en el sector manufacturero.
Este proceso también nos ha traído tecnologías que antes parecían futuristas, como la inteligencia artificial y el análisis de datos en tiempo real, elementos que marcan la diferencia a nivel industrial, pero que, como todas las revoluciones, pueden dar miedo.
En lo más alto de la lista de tópicos se encuentra, sin duda, el temor a que la IA pueda eliminar la necesidad de mano de obra humana, pero nada más lejos de la realidad.
Su verdadero propósito y beneficio reside en potenciar las habilidades y el potencial de la mente humana, que, en lugar de verse absorbida por procesos repetitivos y tediosos, puede dedicarse a objetivos más elevados, dejando espacio para el pensamiento creativo, la planificación y una vida laboral más gratificante.
La incorporación de importantes proyectos de inteligencia artificial en MPC ha dado como resultado, por ejemplo, la adquisición de una gran célula robótica que nos ha permitido mejorar la eficiencia de las inspecciones dimensionales, pasando de un 30 % de inspecciones manuales a un 100 % con sistemas de control Renishaw. También hemos implementado un importante sistema de seguimiento automatizado mediante el marcado de cada pieza.
Además, si se utiliza un sistema de control manual, pueden producirse errores del operador, mientras que con la automatización no es posible cometer errores, ya que cada valor se registra y las dimensiones se modifican en función de las diferencias detectadas.
El resultado es un estándar operativo cada vez más alto, donde máquinas y humanos trabajan codo con codo.